LA EDUCACIÓN: LA MEJOR DEFENSA CONTRA LA NARCOCULTURA

Claudia Margarita Núñez Jiménez

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Introducción

En el presente trabajo se tratan dos temas que para algunas personas pudieran no tener ninguna relación: la narcocultura y la educación, analizando su interrelación desde una perspectiva educativa. Primeramente es necesario precisar que el término narcotráfico hace referencia a una actividad clandestina que implica la producción y distribución de sustancias ilegales y nocivas para la salud. 

Esta actividad se ha extendido a diferentes sectores del país y del mundo, generando violencia, asesinatos y drogadicción, entre otras consecuencias. Sin embargo, más allá de todos estos efectos negativos, el narcotráfico está cobrando auge en la sociedad, afectando principalmente a niños y jóvenes en su formación, a la vez que se ha convertido en un problema ético, ya que es común que se asocie con un estilo de vida “despampanante” o lleno de lujos. Lo anterior se debe a lo que difunden en redes sociales quienes se encuentran involucrados en este tipo de actividades y que quieren mostrar esa cara a la sociedad. 

Así, con imágenes como las anteriormente descritas, es como han ido creciendo los niños y jóvenes sinaloenses que a su vez recibimos en nuestras escuelas, de manera que las instituciones educativas y su agente principal, el docente, no pueden permanecer indiferentes, de aquí que en este trabajo se trate el tema, pero también se reflexione acerca del papel que tenemos docentes y familia, principalmente, en la formación de nuestras niñas, niños y jóvenes. 

¿Qué es la narcocultura? 

El tráfico de drogas o narcotráfico, como se suele llamar, consiste en el comercio de drogas y en la ejecucion de una gran variedad de actividades ilícitas, trayendo consigo una nueva rama cultural que incita a todo tipo de persona, desde niños hasta adultos, a adoptar un estilo de vida ostentoso en el que se percibe a los narcotraficantes como ídolos o modelos a seguir y se adoptan su estética y gustos en ropa, música o turismo, siendo la misma sociedad quien la produce y la difunde (Becerra, 2018).

A su vez, esta subcultura se encuentra ligada a un estilo de vida que algunas personas quisieran tener. En otras palabras, la subcultura del narcotráfico “es una forma de vida y socialización cotidiana que cuenta con elementos de sentido y pertenencia’’ (Valencia, 2010). Por lo tanto, es común que en sociedades como la de Sinaloa se trate de imitar el estilo de vida o se aspire a pertenecer a grupos que se presumen como parte del narcotráfico. 

¿Cómo se manifiesta la narcocultura en el contexto escolar?

En nuestra sociedad, miles de niños y jóvenes abandonan la escuela para dedicarse a actividades relacionadas con el narcotráfico, como argumenta Vargas (2018): “muchos jóvenes ya no quieren estudiar porque efectivamente ellos aspiran a ser parte de estas organizaciones y al mismo tiempo compensan ausencias materiales y sentimentales’’. No obstante, la presencia del narcotráfico en determinados espacios conlleva otros problemas, pues los infantes y adolescentes pueden llegar a cometer delitos y atentar contra su salud al consumir drogas y alcohol e incluso, lamentablemente, prostituirse para conseguirlos. Es lamentable, como señalan Vicario y Júdez (2007), que las futuras generaciones crezcan con la ambición de anhelar una vida sin estructura de valores y sin escrúpulos.

En México existe este dicho popular muy conocido: “más vale vivir cinco años como rey, que diez años sin haber vivido nada’’. Entre la población se rumora que su creador fue un narcotraficante, y esta creencia se ha difundido, dejando huella en la juventud y en los niños, invitándolos a vivir de una manera apresurada y demandante por conseguir bienes de lujo, incitando a menores de edad a asistor a fiestas para adultos y a pequeños a vestirse al estilo de esos personajes que admiran, además de manifestar en redes sociales múltiples halagos para este tipo de personas.

Cabe aquí hacerse una pregunat: ¿acaso es necesario volver a ejemplificar a los padres de familia y docentes cómo afecta esto a nuestro entorno? Solo es necesario quitarse la venda de los ojos para ver nuestra realidad y saber hasta dónde hemos llegado como sociedad para aceptar esta cultura. 

La escuela y la familia ante la tarea de evitar la influencia de la narcocultura 

En el hogar se recibe la primera preparación y al paso de los años esta se refuerza en la escuela para asegurar el éxito en la vida. La educación moral, íntegra y ética es y será la mejor arma para crear personas fuertes y con criterio para prepararse y minimizar o erradicar los diversos frentes o problemas que tenga una sociedad. Como afirma Aguirre (2023): “la mejor arma que se tiene ante la creciente ola de narcotraficantes es la educación, aunque las escuelas no estén preparadas para responder a las exigencias del escenario de narcotráfico y violencia’’. Sin embargo, hay múltiples actividades que se pueden implementar en hogares e instituciones educativas con la finalidad de crear conciencia y generar amor a su patria y principalmente hacia ellos mismos. 

Predicar con el ejemplo hacia una educación con valores positivos es una acción que permitirá que el estudiantado tome conciencia acerca de las diferentes señales de alerta que existen, aprendiendo a distinguir entre lo correcto y lo incorrecto para su bienestar, fortaleciendo su autoestima e inculcando dignidad en su vida personal, familiar, académica y social.

Por ello, el docente debe promover, fomentar, preparar, proporcionar y velar por un entorno de amor propio para los estudiantes, equilibrado, con seguridad emotiva, mental, física y espiritual para asegurar una vida futura sana e íntegra mediante estrategias y campañas de prevención de acuerdo con las situaciones que enfrente cada escuela. 

Conclusión  

El fenómeno de la narcocultura no solo ha afectado la educación, sino que también ha impactado en diferentes aspectos culturales como la moda, la música, las costumbres y los modos de vida, afectando a menores de edad y adolescentes, ocasionándoles frustración y mala salud emocional, dejando los estudios a un lado por dedicarse a actividades ilegales, cambiando el lápiz por una pistola, un cuaderno por dinero y una oportunidad de estudio por una vida probablemente corta y llena de sufrimiento. 

Es muy importante reflexionar en que los menores no deben jugar roles de adultos, tienen una vida por disfrutar y experimentar, pero es sumamente necesario que cuenten con el apoyo y la supervisión de los adultos. No se debe satanizar la influencia de la tecnología, solamente es cuestión de darle un uso adecuado y de ser responsables con nuestros actos ante la nueva sociedad. 

Referencias 

Aguirre, C. (2023). Educación y narcotráfico. The observer.mx. https://www.theobserver.mx/2021/03/31/educacion-y-narcotrafico/ 

Becerra, A. T. (2018). Investigación documental sobre la narcocultura como objeto de estudio en México. Culturales, (6), 1-36. https://doi.org/10.22234/recu.20180601.e349

Valencia, V. (2010). Narcocultura. Desafíos para la legislación. https://obtienearchivo.bcn.cl/obtienearchivo?id=repositorio/10221/33414/1/N___41_22_Narcocultura.pdf

Vargas, l. (2018). Narcocultura educación en Michoacán. Meganoticias.mx.  https://www.meganoticias.mx/zamora-la-piedad/noticia/.afecta-narco-cultura-educacion-en-michoacan/.37747

Vicario, M. H., & Júdez, J. (2007). Adolescencia de alto riesgo. Consumo de drogas y conductas delictivas. Pediatría Integral11(10), 895-910. https://d1wqtxts1xzle7.cloudfront.net/31769087/ 

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Trazos Pedagógicos, año 2, Núm. 2, noviembre 2023- abril 2024 es una publicación semestral editada por la Universidad Pedagógica del Estado de Sinaloa. Castiza s/n Col. Cuauhtémoc, c. p. 80027, Culiacán, Sinaloa.
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