LAS REPRESENTACIONES SOCIALES DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA EN ESTUDIANTES DE EDUCACIÓN SUPERIOR

Jesús Eduardo Nava Aranda Marco Antonio Lizárraga Velarde

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Jesús Eduardo Nava Aranda. Profesor e Investigador de la Universidad Pedagógica del Estado de Sinaloa, Unidad Mazatlán. Es Licenciado en Psicología con orientación Clínica y Maestría en Educación Media Superior. Es integrante del Sistema Sinaloense de Investigadoras e Investigadores y Tecnólogos; además, como investigador forma parte del Programa Interinstitucional para el Fortalecimiento de la Investigación y el Posgrado del Pacifico (Programa Delfín).

Marco Antonio Lizárraga Velarde. Profesor e Investigador de la Universidad Pedagógica del Estado de Sinaloa, Unidad Mazatlán. Es integrante del Sistema Sinaloense de Investigadoras e Investigadores y Tecnólogos; además, como investigador forma parte del Programa Interinstitucional para el Fortalecimiento de la Investigación y el Posgrado del Pacifico (Programa Delfín).

 

Las representaciones sociales constituyen un marco conceptual clave para comprender cómo distintos grupos perciben y conceptualizan diversos fenómenos, incluida, en este caso, la investigación basada en metodología científica. En el contexto de la educación superior, dichas representaciones desempeñan un papel crucial en la formación de actitudes y comportamientos hacia la ciencia y la investigación. Las representaciones sociales de la investigación científica en educación superior pueden estar mol- deadas por factores como el currículo académico, las experiencias personales y académicas, y el entorno sociocultural. Es importante explorar estas representaciones para identificar posibles barreras o facilitadores que afecten la formación de competencias investigativas en los estudiantes de educación.

La necesidad de aproximarnos a la realidad sobre cómo impactan o inciden en la formación de los fu- turos docentes es una constante desde el inicio del trabajo académico. Con frecuencia, se afirma que los estudiantes de educación superior no saben hacer investigación; esta percepción es compartida tanto por formadores como por los mismos estudiantes. Se requiere señalar las dificultades, conflictos y polarizaciones que acompañan los procesos de forma- ción de los educadores: por un lado, la constitución teórica e institucional —aún en consolidación— de las propias licenciaturas que forman profesores y, por otro, los cambios en las políticas públicas en educación, enmarcados tanto por las exigencias de organismos internacionales como por la reconfi- guración de las políticas nacionales derivadas de la realidad social que vive México en el marco del neoliberalismo, el cual demanda del egresado universi- tario un perfil particular.

Este análisis tiene como objetivo desentrañar las percepciones, actitudes y creencias de los estudiantes de educación superior respecto de la investigación científica, proporcionando una visión integral que permita diseñar estrategias educativas más efectivas para fomentar una cultura investigativa robus- ta y positiva en el ámbito de la educación.

Partiendo del problema fundamental, investigar los distintos aspectos o componentes de una rea- lidad significa reconstruir, de forma más o menos adecuada y lo más fielmente posible a la pregunta y a su referente, el contexto o ámbito en que estos componentes están situados y el modo en que se re- lacionan con otros componentes del conjunto, en su estructura global, conformando un sistema más o menos estable. En cierta forma, los investigadores elaboran representaciones o mapas —mentales o verbales— de esa realidad estudiada.

Este proceso resulta obligado porque investigar implica siempre abreviar y, por lo tanto, seleccio- nar y jerarquizar aspectos de la realidad sometidos a indagación. Se convierte, así, en un proceso permanente de abstracción cognoscitiva científica. Por tanto, los investigadores, a lo largo de distintas eta- pas, elaboran una serie de constructos —verbales o mentales— que discuten entre sí para reconstruir, de manera inicial y provisional, el mapa o representación de la realidad estudiada, el cual se somete a un cotejo constante y sistemático con la realidad con el fin de comprobar o refutar los constructos, juicios e inferencias que vayan formulando.

En nuestra condición de formadores de futuros maestros, reconocemos la imperiosa necesidad de investigar nuestra propia realidad, no solo para en- riquecer nuestro conocimiento, sino también para transmitirlo de manera efectiva a nuestros estudiantes. Al plantear la rutina diaria de las tareas esco- lares, surge la siguiente interrogante: ¿cómo comunicar de la mejor manera nuestra labor profesional de formar a los futuros miembros de la comunidad escolar?

 

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Trazos Pedagógicos, año 2, Núm. 2, noviembre 2023- abril 2024 es una publicación semestral editada por la Universidad Pedagógica del Estado de Sinaloa. Castiza s/n Col. Cuauhtémoc, c. p. 80027, Culiacán, Sinaloa.
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