El estrés del docente y su manifestación en el rendimiento de estudiantes de bachillerato

Jesús Eduardo Nava Aranda

Marco Antonio Lizárraga Velarde

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Resumen

La educación es un pilar fundamental en la sociedad y los docentes juegan un rol crucial en la formación de los estudiantes de bachillerato. El estrés es una problemática común en el ámbito educativo que puede afectar tanto al rendimiento de los educadores como al de sus alumnos. Es importante comprender cómo el estrés del docente se manifiesta en el desempeño académico de los jóvenes para poder implementar estrategias efectivas de afrontamiento. En este contexto, se hace necesario analizar a fondo este tema para identificar las fuentes de estrés, sus consecuencias y posibles soluciones que mejoren la calidad educativa en las aulas.

Abstract

Education is a fundamental pillar of society and teachers play a crucial role in the education of high school students. Stress is a common problem in education that can affect both the performance of teachers and their students. It is important to understand how teacher stress manifests itself in the academic performance of young people in order to implement effective coping strategies. In this context, it is necessary to analyse this issue in depth in order to identify the sources of stress, its consequences and possible solutions to improve the quality of education in the classroom.

La labor del docente ha sido una de las principales en ser analizada, criticada, señalada y hasta devaluada por críticos políticos, los propios sindicatos y hasta por los directivos de las mismas instituciones o los padres de familia. No obstante, los mismos docentes hacen críticas a la labor que realizan sus compañeros, muchas veces sin realizar una introspección a su labor. Ante esta lamentable situación, la profesión docente es vista desde una perspectiva no tan importante como otras profesiones, lo cual se refleja en aspectos como el estrés que se genera en dicho quehacer, que no es tomado en cuenta ni por el sistema educativo nacional, ni por la política educativa, ni por los sindicatos y, en el caso más peculiar, ni por los mismos docentes. 

En este trabajo se pretende analizar la manera en que dicho estrés de los docentes llega a ser una afección que más allá de incomodar o perturbar a quien lo padece llega a ser un punto importante en la relación que tiene el docente con el alumno y en cómo esta llega a afectar el rendimiento académico de este  último, como consecuencia de una inadecuada relación entre ambos provocada por el estrés presente en las actitudes y conductas del docente cuando se encuentra frente al grupo. 

Existen innumerables investigaciones que describen el estrés como una enfermedad o epidemia que ataca a las sociedades actuales; también hay muchas otras relacionadas con la labor del docente, sin embargo, no abordan con suficiencia los efectos secundarios que esta condición pueda tener en el contexto del enseñante, sobre todo respecto al rendimiento académico de los alumnos. 

Según Esther Calvete Zulmada y Aurelio Villa Sánchez (1999): 

 

el locus de control de los docentes tiene efectos significativos en la ansiedad, lo cual conlleva que los docentes tengan sentimientos de inadecuación generando un alto nivel de autoexigencia a su propia labor educativa, así como la importancia a la opinión de terceras personas, desde los mismos alumnos hasta las propias autoridades educativas, denigrándolos como personas. Dicho esto, genera un gran sentimiento de frustración en el ámbito profesional, llevando a los maestros a presentar agotamiento emocional, depresión, somatización y sensibilidad interpersonal (p. 300).

Ante el presente panorama, es evidente que los efectos del estrés pueden tener un origen externo, que termina afectando a nivel psíquico, somatizando las frustraciones a las cuales nuestro contexto social y laborar nos pueda someter. A pesar de ello, el autor no hace una referencia a lo que el docente devuelve al medio social con las deficiencias existentes a nivel psíquico y biológico. 

Por otra parte, José Zavala Zavala (2008) menciona “los efectos que tienen los malestares provocados, en un momento, por el medio social y laboral, […] el ausentismo, el cual degenera en un aumento de rotación del personal, ya que, al encontrarse incapacitado, le dedica menos esfuerzo al trabajo” (página 83). Ante este panorama, los autores comentan que hay un deterioro del rendimiento y la productividad, lo que obviamente conlleva la deserción o el despido, generando quejas internas y externas a los centros educativos y llegando inclusive, según mencionan los autores, a la necesidad o solicitud de aumento de intervención sindical, lo cual evidentemente lleva a un nivel mayor de conflicto . 

Si bien los autores mencionados hablan de una manera más explícita y detallada sobre los efectos que tiene el estrés en el contexto del docente, se limitan a aspectos relacionados completamente con el maestro, dejando de lado los efectos que dicho problema pudiera tener en los alumnos, específicamente en su rendimiento escolar. 

En cuanto al afrontamiento del docente ante estas situaciones de estrés, M. Pilar Matud Aznar, De Abona García Rodríguez y M. José Matud Aznar (2006) mencionan:

Que se ha encontrado que el estilo de afrontamiento del estrés de emocionalidad se asocia con sintomatología depresiva, somática, de ansiedad e insomnio, con los síntomas físicos que denominamos “generales” y que engloba una amplia sintomatología de tipo digestivo y otros tales como calambres, palpitaciones, sofocos o vértigos, y con dolores de tipo articular, muscular y/o de cabeza (p. 74). 

Si bien lo que mencionan los autores son efectos secundarios del estrés que terminarían, supuestamente, alterando el medio que rodea al docente, es importante destacar que en un ambiente de personas con padecimientos emocionales, mentales, psicológicos o psiquiátricos, es evidente que las personas cercanas se verán afectadas de una u otra manera y en medio de ese ambiente se encuentran los alumnos. 

Al hablar de las variables que afectan el rendimiento académico de los alumnos de nivel medio superior, no se mencionan diversos efectos que, sin duda alguna, tendría el estrés del docente. Rubén Edel Navarro (2003) menciona que entre los principales “factores asociados al rendimiento académico de alumnos de educación media superior se encontraron que las expectativas del alumno, la expectación de su entorno personal y sus habilidades sociales, son factores esenciales para entender el rendimiento académico que tienen los alumnos” (p. 4). Dentro de estos factores se deben considerar determinantes las expectativas que tiene el contexto del alumno, una de las cuales es la presión que pudiera ejercer el docente para que los alumnos demuestren “buenas notas”, sobre la cual sería importante indagar si es motivada por el estrés del docente y si realmente afecta el rendimiento académico. 

Enfocarnos en el estrés en la sociedad mexicana nos lleva al análisis de ciertos aspectos de la salud mental, término sobre el cual existe una cultura poco empática, lo que deja entrever la necesidad de comenzar a reconocer la importancia de aspectos como el estrés y cómo este se cuela en la vida cotidiana de todos en nuestro país, originados en los problemas sociales a los que se enfrenta nuestro país, como la violencia, la corrupción, el narcotráfico, etcétera, a lo cual debemos sumar la cultura pesimista y conformista que ha caracterizado a los mexicanos, como es puntualizado por Dávila (2013) afirmando que “La apatía generalizada, la desesperanza rutinaria y la falta de asombro ante injusticias, impunidades, tranzas e ineficacia, parecen ser un mal endémico que ha estacionado al país en el conformismo”. Los datos arrojados por la investigación de Cruz, López, Cruz y Llanillo (2016) enmarca lo siguiente: 

El estrés laboral en México es un grave problema a nivel social y económico, ya que, por una parte, perjudica la salud del trabajador (aquí puede ver cuáles son sus síntomas) y, por otra parte, disminuye la productividad de las empresas, haciéndolas menos rentables y competitivas en un mercado cada vez más globalizado, donde el capital humano se desvela como un activo clave para el éxito. El estrés laboral, según un estudio elaborado por la OIT (Organización Internacional del Trabajo), podría suponer pérdidas de entre el 0,5% y el 3,5% del PIB de los países. Si bien no existen datos estadísticos sobre las pérdidas económicas que el estrés laboral produce en México, dichas estimaciones supondrían unas pérdidas aproximadas de entre 5.000 y 40.000 millones de dólares (USD), como media unos 0,3 billones de pesos mexicanos al año. (p. 374) 

Los autores agregan que dentro de las profesiones que más se ven afectadas por el estrés laboral en nuestro país se encuentran principalmente la docencia, la contaduría y la minería, entre otras, pero sugiere también que ninguna profesión u oficio se encuentra libre del estrés laboral en nuestro país. Al referirnos a la situación en el estado de Sinaloa, es importante mencionar que este adolece en gran medida de la atención certera y efectiva de la salud mental, dejando también de lado, como es de esperarse, aspectos relacionados con el estrés. En la Ley de Salud Mental del Estado de Sinaloa, artículo 45, se establece la necesidad de programas de salud para la identificación de padecimientos psicológicos, entre ellos el estrés. 

Ante esto podemos identificar que, de acuerdo con la normativa del estado de Sinaloa, se debe de establecer un programa de salud para los docentes, situación que no es visible en la gran mayoría de las instituciones públicas y privadas. Por otra parte, el citado artículo agrega lo siguiente: 

Artículo 51. La Secretaría, a través del Instituto, se coordinará con la Dirección del  Trabajo y Previsión Social para asegurar que las empresas o instituciones cuenten con los servicios de profesionales de salud mental, en su caso, un  psicólogo laboral, organizacional, educativo o clínico, con el fin de establecer acciones de prevención, psicoeducación, detección, canalización y, en su caso, tratamiento de trabajadores que presenten cuadros clínicos de estrés, acoso laboral, síndrome de burnout, depresión o abuso de sustancias, sobre todo en las  empresas en las que el trabajador tiene contacto con el público o clientes o que realice labores de riesgo para su integridad física, y extremar las medidas de seguridad para reducir actos inseguros, accidentes de trabajo y pérdidas económicas para las empresas (p. 14). 

Si bien la ley estatal demarca de manera clara la necesidad de atender los problemas de salud mental, en especial los relacionados con el tema de esta investigación, los programas relacionados al apoyo del estrés son poco conocidos y no son visibles ni dentro ni fuera de las instituciones educativas. 

Los jóvenes estudiantes, para quienes los docentes son sus modelos, se encuentran en la formación de su identidad al final de la adolescencia (15 a 21 años), la cual es fundamental para su futuro, ya que es en ella donde se centra la elección vocacional y profesional para ingresar a nivel superior, por lo cual un docente que no esté preparado anímicamente para producir un andamiaje adecuado en el adolescente llevará a este a tomar decisiones inadecuadas. Por ello, además de la afección a nivel personal del alumno, existe el daño colateral en el rendimiento académico del adolescente. 

Cominetti y Ruiz (1997, citado en Edel Navarro, 2003), en su estudio denominado “Algunos factores del rendimiento: las expectativas y el género” (p. 4), refieren que se necesita conocer qué variables inciden o explican el nivel de distribución de los aprendizajes. Los resultados de su investigación plantean que las expectativas de la familia, los docentes y los mismos alumnos con relación a los logros en el aprendizaje revisten especial interés porque ponen al descubierto el efecto de un conjunto de  prejuicios, actitudes y conductas que pueden resultar beneficiosos o  desventajosos en la tarea escolar y sus resultados”, asimismo que: “el rendimiento de los alumnos es mejor cuando los maestros manifiestan que el nivel de desempeño y de comportamientos escolares del grupo es adecuado” (p. 3). 

Si bien el factor del estrés del docente no es el único o el principal factor que afecta el rendimiento académico del alumno, sí forma parte del contexto social del adolescente y tiene una importante función dentro del mismo, pudiera ser un detonante de estrés que, a su vez, pueda verse reflejado en un rendimiento académico deficiente o poco adecuado. 

La profesión docente es como otra vida dentro de la vida normal del sujeto, pues le atañe desde lo personal hasta lo profesional, tocando a todos aquellos que se encuentren a su alrededor. Esto nos lleva a entender la gran responsabilidad que recae en sus hombros, y aunque su formación conlleva procesos de enseñanza-aprendizaje adecuados para trabajar en el contexto en el cual se encuentre, aquellas situaciones o estresores a los cuales se pueda enfrentar también serán parte de lo que transmitirá a los alumnos, por lo que debemos reconocer que de una o de otra manera el estrés sería un factor determinante para  la relación entre el docente y el alumno, la cual debe caracterizarse idealmente por ser una relación empática que genere escenarios asertivos para la comunicación entre ambos actores, lo cual produciría ambientes de aprendizaje funcionales para que el proceso de enseñanza-aprendizaje se lleve de manera idónea y pueda así obtenerse un rendimiento académico acorde a las habilidades y aptitudes del propio alumno. 

A partir de lo analizado, y retomando las ideas que se presentan como conceptualizaciones, se puede concluir que parte de la clave para el buen manejo o al menos la disminución del estrés que se presenta en el contexto escolar y áulico es el manejo adecuado de la inteligencia emocional, pues es necesario que el estudiantado, los docentes y el personal de un centro educativo tengan una relación armónica, asertiva y con una comunicación proactiva y efectiva, a la cual sólo la inteligencia emocional puede coadyuvar para alcanzar un manejo preventivo y una intervención oportuna. 

En conclusión, la importancia del estrés debe ser considerada por el sistema educativo nacional y por el modelo educativo mexicano; el trabajo de los docentes debe considerar el manejo del estrés, pues aunque está presente en la vida de todas las personas, al tener un objetivo profesional tan delicado como es el promover la construcción del conocimiento en los alumnos, el profesor debe de tener especial cuidado y atención en su formación. 

Por otra parte, se podría considerar el hecho de que no existe un conocimiento adecuado de parte de los docentes para el manejo del estrés, ni existe una institución que oriente o brinde apoyo para prevenir los posibles estragos que puedan sufrir los docentes y los daños colaterales que se pudieran manifestar en su quehacer. 

En las teorías o investigaciones revisadas no se exploran a profundidad los daños colaterales, sino que, más bien, se le da una mayor importancia a aspectos relacionados con la productividad del sujeto afectado y su salud, dejando de lado el daño alterno que se puede ocasionar a aquellas personas que forman parte esencial de su trabajo, en especial los alumnos.

Referencias 

Calvete Zulmada, E. y Villa Sánchez, A. (1999), Estrés y burnout docente: influencia de  variables cognitivas. Revista de Educación, (319), pp. 291-303.  http://www.educacionyfp.gob.es/dam/jcr:aaa2e54c-0ad6-4e91-908b 482ae15d27ff/re3191507777-pdf.pdf. 

Cruz M., López E., Cruz R. y Llanillo M. E. (2016). El estrés laboral en México. Tópicos  selectos de micro y pequeñas empresas.  https://www.ecorfan.org/actas/A_1/32.pdf 

Edel Navarro, R. (2003). El rendimiento académico: concepto, investigación y desarrollo.  REICE, Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación.  https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=551/55110208 

Gobierno del Estado de Sinaloa (2017). Ley de Salud Mental del Estado de Sinaloa, Comisión Nacional de los Derechos Humanos. https://normas.cndh.org.mx/Documentos/Sinaloa/Ley_SME_Sin.pdf 

Matud Aznar, M. P., García Rodríguez, M. de A. y Matud Aznar, M. J. (2006). Estrés y  malestar en el profesorado. International Journal of Psychology and Psychological  Therapy. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=56060104 

Zavala Zavala, J. (2008). Estrés y burnout docente: conceptos, causas y efectos.  Educación, 17(32). http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/educacion/article/view/1802

Dávila, A. L. (26 de noviembre de 2013). El enigma del conformismo mexicano. Análisis sobre el reporte “¿Qué tal la vida? 2013” de la OCDE. Medium, Ethos Laboratorio. https://medium.com/@ethoslabmx/el-enigma-del-conformismo-mexicano-c25af6ad805b 

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