La enseñanza y el aprendizaje de la escritura académica en la educación superior
María de la Luz Valenzuela Cervantes
Resumen
La escritura académica ha sido el objeto de estudio de la investigación realizada en una universidad pública con una oferta educativa diversificada y una planta docente numerosa. El objetivo fue analizar cómo responden los docentes ante la tarea de enseñar a leer y escribir académicamente en el contexto de las diferentes disciplinas. En este documento se presenta, de una manera sintética, la reflexión teórica construida en el trabajo de investigación; una de las categorías principales es la escritura y su función epistémica, además del papel de las instituciones de educación superior y del profesorado en la motivación y el fomento de las actividades que involucran la enseñanza de la escritura en todos los programas de licenciatura y todas las disciplinas.
Palabras clave: escritura académica, función epistémica, profesorado, universidad
Abstract
Academic writing has been the object of study of this research conducted in a public university with a diversified educational offer and a large teaching staff. The objective was to analyze how teachers respond to the task of teaching academic reading and writing in the context of different disciplines. This paper presents, in a synthetic manner, the theoretical reflection constructed in the research work; one of the main categories is writing and its epistemic function, in addition to the role of higher education institutions and faculty in motivating and encouraging activities involving the teaching of writing in all degree programs and all disciplines.
Keywords: academic writing, epistemic function, teachers, university.
Introducción
Este artículo se ha construido con base en una experiencia de investigación que se llevó a cabo con el profesorado de una universidad pública del estado de Sinaloa en la que se ofertan programas de licenciatura y posgrado en diferentes campos formativos: Ciencias de la Salud, Ciencias Sociales, Ciencias Académico Administrativas y otras más. En el estudio se indagó en relación con la enseñanza y el aprendizaje de la escritura académica en el contexto universitario y los agentes educativos involucrados en ese proceso.
Para hablar de la problemática de la escritura en el nivel superior y lo que el profesorado, los estudiantes y las autoridades universitarias hacen al respecto, se ha partido del concepto de escritura académica propuesto hace casi dos décadas por la investigadora Paula Carlino (2005), y se han revisado también las contribuciones de Russel (2010), Polo (2010) y otros autores, quienes en diferentes espacios universitarios han destacado la función epistémica de la escritura.
La escritura y su función epistémica
Es precisamente la función epistémica de la escritura la que debe considerarse en las instituciones de educación superior al momento de enseñar a escribir al estudiantado, y es preciso hacerlo en todas las asignaturas y carreras universitarias. En este sentido, se sostiene que los documentos redactados en el proceso de enseñanza y aprendizaje de las disciplinas en el nivel superior, todos sin excepción, deberían ser producto no solo de la escritura que se pone en práctica para evaluar, sino también para aprender y para difundir el conocimiento que en ese contexto se produce.
Es pertinente destacar que la escritura académica comprende textos de diversos géneros, tanto los que produce el estudiantado para su evaluación –el ensayo, por ejemplo– como los textos elaborados por los académicos e investigadores para la difusión del conocimiento científico (Fernández y Bressia, 2009).
En cuanto a los usos de la escritura en el nivel superior, y si debe o no enseñarse a escribir al estudiantado universitario, múltiples autores (Caldera y Bermúdez, 2007; Cartolari y Carlino, 2009; Andrade, 2009) destacan la importancia de la lectura y la escritura como procesos cognitivos ligados directamente al aprendizaje, por lo que también consideran necesario que se enseñen en el contexto de todas las asignaturas, independientemente de si sus contenidos son teóricos o no.
En este orden, Russel (2010) sostiene que la escritura constituye tanto una manera de aprender como de enseñar y explica que se le considera una manera de aprender porque, para el estudiantado, la escritura constituye una forma de crear y de facilitar un aprendizaje activo, y es una manera de enseñar porque la tarea del profesorado va más allá de la simple presentación de material y evaluación de los aprendizajes del estudiante, sino que también enseña y guía los procesos de escritura de los textos que solicita. Sin embargo, un docente como el descrito en las líneas anteriores no siempre se encuentra en el nivel superior (Andrade, 2009), de aquí que analizar lo que ocurre en ese contexto resulta más que pertinente, ineludible.
La escritura y el profesorado del nivel superior
Si bien hay una fuerte tendencia a analizar lo que sucede con el alumnado de educación básica y los problemas que enfrentan los docentes con la escritura de sus estudiantes en ese nivel educativo, el estudio que se llevó a cabo partió de la interrogante ¿A quién le preocupa que el estudiantado de licenciatura no sepa escribir? Y más todavía ¿qué hacen los docentes del nivel superior en relación con esa problemática?
Ha sido Carlino (2007) una de las primeras investigadoras en sostener que los docentes universitarios exigen pero no enseñan a leer y escribir, y se limitan a decir que si los alumnos no saben escribir el problema es de ellos. También Andrade (2009) destaca que los profesores le otorgan a la escritura la función de instrumento de evaluación, pero sostiene que la mayoría de los maestros solo exigen los productos terminados, es decir, solicitan escritos de los que revisan únicamente la versión final y no los procesos que los alumnos llevaron a cabo para construirlos.
Tanto Carlino (2007) como Andrade (2009) dan cuenta de lo que ocurre en Latinoamérica, la primera en Argentina y la segunda en Colombia, en donde se ha identificado que los docentes no reconocen el valor de la práctica de la escritura en el aula, ya que en comparación con otras actividades es a la que menos se le prestan atención. A las autoras anteriores se suman González y Vega (2010), quienes enfatizan que tanto las autoridades universitarias como los profesores de las distintas disciplinas no pueden permanecer indiferentes ante los problemas de escritura con los que ingresa y, por qué no decirlo, egresa el estudiantado de los diferentes programas de licenciatura.
Además, González y Vega (2010) señalan que en la universidad se requiere escribir de acuerdo con las exigencias de lo que exige cada campo disciplinar. En este sentido, a decir de Carlino (2007), una característica destacada de los programas de enseñanza de las universidades norteamericanas, canadienses, australianas y argentinas es que la responsabilidad de enseñar a escribir es compartida por los maestros de todas las disciplinas.
Para cumplir con el propósito anterior, las instituciones se encargan antes de formar a sus docentes para que promuevan la escritura no solo como una forma de comunicación o de evaluación, sino también con una función epistémica. Cabe aquí lo que ha afirmado Patiño (2006): “es necesario […] entender que el profesor universitario es producto de un sistema que no ha utilizado la escritura como estrategia de aprendizaje, lo que le impide incorporarla y reconocerla como una didáctica en el ejercicio docente” (p. 127). Esta parece ser una de las razones principales por las que el profesorado no promueve la escritura con una función epistémica: no ha recibido la formación para ello.
De manera general, en este contexto lo que interesa de los profesores es lo que hacen con la escritura dentro del aula, en qué aspectos enfocan su enseñanza y si acompañan al alumno en el proceso de escritura de los trabajos que ellos mismos solicitan.
El papel de la universidad
De tal manera, al parecer, se reconoce que el estudiantado del nivel superior tiene dificultades para construir los textos académicos que le exigen en su proceso de formación. A la vez, se evidencia un cambio en la forma que se aborda o se promueve la escritura académica en relación con cómo se hace en los niveles educativos previos; sin embargo, el problema persiste en las universidades de Latinoamérica (Carlino, 2007; Andrade, 2009), de aquí que sea necesario que las universidades coloquen su mirada en una problemática que sigue vigente.
Todas las instituciones deben tomar en cuenta que “una universidad preocupada por la calidad de la educación que imparte debe reflexionar acerca de la enseñanza de la escritura como elemento esencial de la transformación de las mentes y la formación del espíritu científico” (Patiño, 2006, p. 132). Si bien hay una toma de conciencia en algunos docentes, son casos aislados y motivados por objetivos personales, no institucionales, pues no está normado que deban enseñar a escribir a los alumnos y, por lo mismo, son pocos los que lo hacen (Andrade, 2009).
En la medida que las instituciones de educación superior y el profesorado reconozcan que para alfabetizar académicamente es necesario proponer otro tipo de acciones diferentes a las que ha emprendido hasta hoy, como lo que sugiere Russel (2010), pueden seguir ofreciendo cursos de escritura dirigidos exclusivamente a alumnos que deben superar deficiencias originadas en la educación previa, pero también promover una enseñanza sistemática de la lectura y la escritura en y para cada una de las materias constitutivas del plan de estudio. Ambas propuestas deben considerarse.
En el mismo sentido se expresa Marín (2006), quien destaca la importancia de que todo el profesorado, sin importar la asignatura que imparta, promueva estrategias de lectura y escritura académicas en las actividades de aprendizaje. ¿Cuál es la sugerencia concreta? Utilizar tanto la escritura como la lectura de manera consciente y deliberada e integrarlas al aprendizaje de áreas del conocimiento que no sean específicamente las de lengua materna.
La propuesta es llevar a cabo actividades que sean útiles para que el alumnado profundice en el conocimiento de la disciplina como utilizar el discurso propio de cada disciplina para practicar la lectura o la escritura; las razones para incluir ambas habilidades como parte de las asignaturas se apoya en el hecho de que cada campo de estudio tiene sus propias características: primeramente, las epistemologías, las estructuras argumentativas, los métodos y los motivos son diferentes, y al aprender a escribir se da un proceso de socialización en la misma profesión, a la vez que se adopta una identidad (Russel, 2010). De esta manera, si el profesorado enseña a escribir en la asignatura que imparte estará también enseñando a apropiarse del discurso de la misma.
Moyano (2004) también destaca la conveniencia de que la enseñanza de la escritura se mantenga a lo largo de la carrera, con el objetivo de que los estudiantes se apropien de los géneros académicos que se espera que produzcan durante el curso de sus estudios, tales como revisiones bibliográficas, proyectos e informes de investigación de campo, análisis de casos, o bien, la tesina o la tesis.
En general, puede decirse que los profesores del nivel superior promueven escasas prácticas de escritura en sus asignaturas, pero esto no se debe a que resten importancia al papel de esta habilidad, sino al desconocimiento de los diversos fines que puede tener. Un segundo motivo por el cual los profesores de las diferentes disciplinas no promueven las prácticas de escritura –¿por qué no decirlo? – son las mismas deficiencias que como usuarios pudiesen presentar.
Conclusiones
En síntesis, de acuerdo con los autores que han venido estudiando la problemática de la escritura en el nivel superior, las y los docentes de las diferentes disciplinas desconocen cómo abordar la enseñanza de la escritura con fines de aprendizaje y, en general, tampoco acompañan a sus estudiantes en sus procesos de escritura por la misma razón. Lo más común es que el profesorado se centre en la revisión de productos finales sin oportunidad de corrección y reescritura de los documentos, además de no promover prácticas de escritura para aprender sino solo para evaluar.
Por lo anterior, se requiere que se pongan en práctica proyectos en los que se involucre también al profesorado, sin distinción de la asignatura que imparta. Así también para que los resultados sean efectivos y no dejar la responsabilidad a los docentes de los cursos extracurriculares de escritura, se sugiere que se lleven a cabo proyectos en los cuales se cuente con la participación de especialistas en el uso y enseñanza de la escritura y se brinde el acompañamiento de pares expertos que pueden ser estudiantes avanzados o los profesores de diferentes disciplinas.
Referencias
Andrade, M. C. (2009). La escritura y los universitarios. Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca. http://www.redalyc.org/html/791/79118995016]
Caldera, R. y Bermúdez, A. (2007). Alfabetización académica: comprensión y producción de textos. Educere. 11 (37), 247-255. https://media.utp.edu.co/referencias-bibliograficas/uploads/referencias/ articulo/206-alfabetizacin
Carlino, P. (2005). Escribir, leer y aprender en la universidad: una introducción a la alfabetización académica. FCE.
Cartolari, M. y Carlino, P. (2009). Formación docente, concepciones y prácticas de lectura y escritura: una revisión bibliográfica. Memorias del I Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología, XVI Jornadas de Investigación y Quinto Encuentro de Investigación en Psicología del MERCOSUR (I), 206-209. http://www.scribd.com/doc/23156484/I-Congreso-Internacional
Fernández, L. y Bressia, R. (2009). Definiciones y características de los distintos tipos de textos. Facultad de Psicología y Educación. Departamento de Educación. Universidad Católica Argentina. http://www.uca.edu.ar/uca/common/grupo18/files/ Definicion_generos_discursivos_abril_2009.pdf
Moyano, I. (2004). La escritura académica: una tarea interdisciplinaria a lo largo de la currícula universitaria. Revista Texturas, 4(4), 109-120. http://www.bibliotecavirtual.unl.edu.ar/ojs/index.php/Texturas/article/view/2824/
Patiño, L. (2006). La escritura académica en la formación del docente universitario. Revista Educación y Pedagogía, 18(46), 125-134. http://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/revistaeyp/article/view/6940]
Polo, N. (2010). Estrategias y funciones de la escritura. Memorias del IV Encuentro Nacional y III Internacional de REDLEES, Universidad de Santa Martha.
Russel, D. (2010). Lectura y escritura en la educación superior: el papel de la disciplina. Memorias del IV Encuentro Nacional y III Internacional de REDLEES, Universidad de Santa Martha.