La violencia docente: Perspectiva teórica conceptual
Elisa Esther Chavarin Campos
Resumen
La violencia docente es un término que describe cualquier forma de comportamiento violento o abusivo por parte de un profesor o profesora hacia las y los estudiantes o entre colegas en el entorno educativo. Puede manifestarse de diversas maneras, como el abuso verbal, la intimidación, el castigo físico o emocional, la discriminación, el acoso sexual, entre otros.
Es importante tener en cuenta que la violencia docente no se limita únicamente a la agresión física, sino que también puede incluir conductas verbales o emocionales que tienen un impacto negativo en el bienestar emocional y psicológico de los estudiantes. Además, la violencia docente puede tener consecuencias graves para el aprendizaje y el desarrollo de los estudiantes, así como para el clima escolar en general.
Las causas de la violencia docente pueden ser diversas y complejas, y pueden incluir factores individuales, como el estrés o la falta de habilidades de manejo de conflictos por parte del profesor, así como factores estructurales, como la falta de recursos y apoyo en el sistema educativo, las presiones laborales o las normas culturales que perpetúan la violencia como método de disciplina.
Abstract
Teacher violence is a term that describes any form of violent or abusive behaviour by a teacher towards students or between colleagues in the educational environment. It can manifest itself in a variety of ways, such as verbal abuse, intimidation, physical or emotional punishment, discrimination, sexual harassment, among others.
It is important to note that teacher violence is not limited solely to physical aggression, but can also include verbal or emotional behaviors that have a negative impact on students' emotional and psychological well-being. In addition, teacher violence can have serious consequences for student learning and development, as well as the overall school climate.
The causes of teacher violence can be diverse and complex, and can include individual factors, such as stress or a lack of conflict management skills on the part of the teacher, as well as structural factors, such as a lack of resources and support in the education system, work pressures, or cultural norms that perpetuate violence as a method of discipline.
La violencia es un fenómeno que se expresa en todos los espacios de la vida humana, ya sean públicos o privados. La escuela no escapa a esta realidad de la irracionalidad humana, que altera el clima, la convivencia y las relaciones que se gestan en los distintos ámbitos escolares, por lo cual el objeto de esta investigación serán aquellos actos de violencia que se configuran en el ejercicio de la docencia en el aula de clase.
Con frecuencia, el alumnado de las instituciones educativas se desahoga con personas que le inspiran confianza para denunciar las situaciones conflictivas en que se ve envuelto con algún docente, dado que, desde su percepción, este lo está violentando mediante comportamientos que lo hacen sentir vulnerable o menospreciado.
Pero del mismo modo que en otros espacios en los que se manifiesta la violencia donde son más los esfuerzos por evadirla que por reconocer la problemática y buscar métodos para erradicarla, las instituciones educativas (docentes y directivos) han disimulado, encubierto y callado la presencia de esta problemática, lo que la ha convertido en un lastre del sistema educativo, razón por la que esta situación ha ido aumentando silenciosamente dentro de las aulas (Gallego, Acosta, Villalobos y Giraldo, 2016).
Actualmente la violencia se ha convertido en un tema emergente en los centros escolares; incluso los medios de comunicación masiva encuentran en la violencia escolar una excusa para atraer público con anuncios cargados de dolor y desesperanza (Gallego, Acosta, Villalobos y Giraldo, 2016). Al formar parte de la vida cotidiana en el aula, la violencia puede llegar a constituirse en un recurso educativo cuyas expresiones e impacto difícilmente pueden ser analizados.
De este modo, cuando se habla de una “naturalización de la violencia” se está hablando de que esta llega a reconocerse como inherente a la acción de enseñar (García, 2007), sobre todo cuando se habla de las estrategias utilizadas para establecer la disciplina dentro del aula, además de ser una de las formas en las que el docente manifiesta su autoridad.
El contexto descrito hasta aquí ilumina la idea central de este trabajo, el cual tiene como finalidad presentar un análisis teórico-conceptual de lo que se reconoce e identifica como violencia docente.
Análisis de la temática desde una postura teórica
La violencia docente en el aula universitaria es un fenómeno que recientemente fue develado por el estudiantado mediante las redes sociales con la práctica conocida como “tendedero”, la cual se llevó a cabo en las instituciones de educación superior en Sinaloa en el marco de los 16 días de activismo contra la violencia de género en el año 2019, evento que trascendió a través de los medios de comunicación electrónicos e impresos locales. Actualmente es un tema tratado en los medios de comunicación porque persisten los actos de violencia por parte del profesorado hacia el alumnado, sobre todo en el caso de las mujeres.
En el periodo de pandemia se presentaron diversos eventos en los que algunos docentes ejercían equivocadamente su poder, pero que quedaron evidenciados en las grabaciones de las sesiones de clase en las que claramente se pueden detectar manifestaciones de violencia verbal, simbólica y emocional a través de gritos, abuso de poder y autoritarismo.
En razón de lo anterior, se realizó un análisis de las diferentes propuestas conceptuales y teóricas de diversos autores que trabajan la temática objeto de estudio de este trabajo, con el fin de señalar su construcción conceptual, características y las diversas manifestaciones por las que se ejerce la violencia docente, logrando identificar cada una de ellas y así poder atenderle.
Primeramente, con la finalidad de poner en contexto la temática, se presentan las conceptualizaciones sobre la violencia. En este ejercicio de análisis fue interesante identificar que el concepto de violencia tiene una amplia gama de significados, pero todos coinciden en que la definición parte de las experiencias vividas, ya sean propias o de otras personas; esta característica es la que permite que se obtengan diferencias en el concepto.
Para los fines de este análisis, se parte de la postura de Gómez (2005), quien relaciona la violencia y el espacio escolar, destacando que esto debe servir para comprender algunas dinámicas que se presentan en la escuela. Cabe mencionar que esta es una situación poco favorable, la cual tiene repercusiones educativas graves.
El autor destaca que la violencia en las aulas se ha mantenido en secreto, oculta, como un reflejo de la eficacia de los recursos institucionales para preservar lo que sucede tras sus paredes, señalando que el gremio magisterial protege y resguarda la información que se produce al interior de las instituciones; esto permite analizar la violencia como parte importante de la cultura institucional que se gesta y sostiene en los planteles educativos, con terribles consecuencias para maestros, alumnos y la sociedad.
Gómez (2005) brinda un acercamiento a lo que se conoce como naturalización de la violencia en las aulas educativas, planteando que esta problemática ha dejado de ser motivo de asombro o sorpresa, y al aceptarse como algo “normal” no solo se promueve, sino que también se perpetúa, olvidando que uno de los objetivos centrales de la educación establece como principio, entre otros, el fomento de valores como la tolerancia, el respeto, el rechazo a la discriminación y, desde luego, la formación de individuos que sepan resolver sus diferencias privilegiando el diálogo y la tolerancia, en abierto rechazo a actitudes violentas. Visto de otra forma, muchas de estas actitudes, que se registran hoy en día, son producto del poco éxito de la educación para remediar la violencia desde sus raíces.
Por su parte, Galtung (1996) establece que la violencia existe en las estructuras sociales, así como en la cultura que las legitima, debido a que la práctica de la violencia se ha normalizado culturalmente hasta el punto de que se implementa de forma inconscientemente en la sociedad.
Siguiendo con lo planteado por Gómez (2005), la violencia va más allá al no ser solamente un fenómeno aislado, sino que se presenta en todos los niveles educativos en México, volviéndose una problemática cotidiana hasta que se establece como parte de la cultura escolar, permeando las aulas y todas las prácticas que se desarrollan en estos espacios.
Finamente, González y Guerrero (2003) acotan el concepto a un universo especifico: las aulas escolares, destacando que el uso de la fuerza, el poder, las amenazas y la imposición de autoridad son las características que definen esta problemática.
En consecuencia, a continuación, abordaremos el concepto de violencia docente: a qué refiriere, cómo se caracteriza y cuáles son sus manifestaciones, las cuales, desde la postura de los teóricos, son las más representativas y recurrentes dentro del espacio escolar.
Para establecer una definición de la violencia docente comenzaremos con lo señalado en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2008), según la cual son “aquellas conductas que dañen la autoestima de las alumnas [y alumnos] con actos de discriminación por su sexo, edad, condición social, académica, limitaciones y/o características físicas que les infligen maestros y maestras” (Carrillo, 2015, p.112).
Por su parte, Cabezas (2008) define como violencia docente al abuso de autoridad por parte de los profesores, quienes actúan motivados por el miedo a perder el control de la clase, a ser puestos en evidencia por los estudiantes e incluso a ser dejados en ridículo por aquellos alumnos que se muestran más inteligentes y talentosos. Del Tronco y Madrigal (2013) establecen que se puede hablar de violencia docente cuando se trata de una serie de prácticas, normas y/o pautas de conducta de actores educativos que estructuran un “orden escolar” que lesiona la integridad de los alumnos en tanto sujetos de derechos. Para Gómez (2005), el docente cuenta con un discurso para justificar sus actos, aunque con estas acciones se dañe la integridad física, psicológica y emocional del estudiante, permitiendo que su sentir de superioridad siga en aumento.
Houdin (2013) identificó que este tipo de violencia, en muchos casos, es invisibilizada, negada, minimizada en dos sentidos: el daño a la víctima y su familia; segundo, el daño social, cultural y de aplicación de políticas educativas. En tanto, la escuela deja de ser un espacio seguro, porque las personas adultas a cargo de la educación se convierten en agresoras.
Para este ensayo nos apegaremos a la conceptualización de violencia docente realizada por Cabezas (2008), que la define como actos de autoritarismo y sometimiento, justificándolos como estrategias de control de la clase, dominio de contenidos e imposición de sus saberes para evitar que los estudiantes pongan en cuestionamiento su autoridad como facilitadores de un saber especifico.
A continuación, se describen las manifestaciones de la violencia ejercida en la práctica del personal docente; para ello se retoma la postura de cinco autores que ayudan a identificar lo que caracteriza a una manifestación de violencia. Se describe el rol del profesorado y el cómo vive estas acciones el alumnado.
García (2007) especifica que los roles maestro-alumno son complementarios y debieran posibilitar vínculos pedagógicos; sin embargo, en ocasiones se manifiestan como figuras antagónicas que dan cause a luchas cotidianamente conflictivas que son germen de prácticas de violencia. Estas se manifiestan en la interacción, donde la disciplina parece ser propicia para su expresión y en ocasiones su justificación, y presenta una aproximación teórica donde establece que la disciplina y violencia son experiencias vinculadas al ejercicio docente que requieren ser analizadas en su contexto de enunciación.
Onetto (2004) expresa que no puede haber institución sin normas, pero puede haber normas ejercidas sin violencia. Expone que las normas son ejercidas con cierta fuerza necesaria para instaurar un clima de colectividad; sin embargo, también es cierto que se rebasan ciertos límites, lo que suele conducir a la violencia.
Por otro lado, Peiró (2005) reconoce que una de las manifestaciones de violencia son la imposición de poder hacia otro u otros, cuya expresión puede ser verbal, física, sexual, emocional o económica, y sus ámbitos de expresión pueden ser diversos: la familia, la escuela, los barrios, las comunidades o entre naciones, etcétera.
En relación a las teorías de la violencia relacionada con el ejercicio docente, se recupera la teoría del aprendizaje social de Bandura, la cual fundamenta que si la violencia se percibe como un factor determinante para el éxito esta se volverá a implementar como práctica cotidiana para lograr lo deseado; se entiende por ello que no se nace con ella, sino que es la misma cultura la que la impone como estrategia en los diversos espacios en donde se dan las relaciones, situación que no está alejada de la realidad educativa, que se ha normalizado con el paso del tiempo.
Este proceso de aprendizaje de comportamientos violentos parte de la variable denominada «modelado», que establece que si la sociedad donde se desarrolla un individuo es violenta en algún momento la persona llegará a imitar esos comportamientos. Por consiguiente, el ejercicio de la violencia se aumenta gracias a los aspectos socioculturales del universo mismo, volviéndose invisible.
Centrando la mirada en las acciones desarrolladas en el nivel de educación superior, es comprensible que el docente debe ejercer la autoridad en su práctica en el aula debido a su edad, estatus, experiencia, conocimientos y representatividad institucional; sin embargo, el ejercicio abusivo de esa autoridad es lo que produce conflicto y desigualdad en la relación.
Conclusiones
El profesorado sigue teniendo peso al momento de considerarse superior a sus estudiantes. Esto llega a impactar en su forma de ser y expresarse en clase, y se pueden presentar episodios que contengan tintes de violencia, pero que desde la mirada del profesorado no se perciban como tal. En cambio, si el alumnado lo percibe y expone se llega a minimizar su sentir por el sentimiento de superioridad asignado de antemano al maestro.
De acuerdo con Cabezas (2008), el concepto de violencia docente hace referencia a actos de autoritarismo y sometimiento por parte del docente, quien las justifica como estrategias de control de la clase, cuando en realidad busca imponer contenidos y saberes como mecanismo para evitar que los estudiantes pongan en cuestionamiento su autoridad. Gómez (2005) profundiza un poco más en el estudio del concepto, advirtiendo el impacto en el alumnado, ya que el docente cuenta con un discurso para justificar los actos antes mencionados, aunque con dichas acciones se dañe la integridad física, psicológica y emocional del estudiante, dado que esto le permite hacer sentir su superioridad y aumentarla.
Entonces, la violencia docente se caracteriza por los actos y/o comportamientos implementados por el profesorado hacia el estudiantado, donde se reproducen agresiones verbales y situaciones de abuso de poder, dejando de lado el sentir del estudiante por ser víctima de dichos episodios.
Referencias
Bandura, A. (1984). Teoría del aprendizaje social. Espasa Calpe.
Cabezas, C. (2008). El acoso del profesor hacia el alumno. CERSA.
Carrillo, R. (2015). Violencia en las universidades públicas. El caso de la Universidad Autónoma Metropolitana, UAM.
Del Tronco, J. y Madrigal, A. (2013). Violencia escolar en México: una exploración de sus dimensiones y consecuencias. Revista Trabajo Social, UNAM, (4), 23-34.
Galtung, J. (1996). Peace by Peaceful Means: Peace and Conflict, Development and Civilization. International Peace Research Institute.
Gallego, L., Acosta, J., Villalobos, Y. y Giraldo, A. (2016). Violencia del docente en el aula de clase. Revista de Investigación UCM, 16(28), 116-125.
García, M. (2007). Las asimetrías como factores que generan riesgo de violencia intra-aula. Discursos y prácticas escolares. Ponencia – IX Congreso Nacional de Investigación Educativa. Yucatán, México: Consejo Mexicano de Investigación Educativa.
Gómez, A. (2005). Violencia e institución educativa. Revista Mexicana de Investigación Educativa, 26(X), 693-718.
González, E. y Guerrero, M. (2003). Investigaciones sobre violencia en el ámbito escolar. La investigación educativa en México 1992-2002: acciones, actores y prácticas educativa, (2), 289-297.
Houdin, C. (2013). Violencia en las instituciones educativas. Un problema complejo. Revista Integra Educativa, 2(VI), Universidad Nacional de Asunción, 85-99.
Onetto, F. (2004). Climas educativos y pronósticos de violencia. Condiciones institucionales de la convivencia escolar. Ediciones Noveduc.
Peiró, G. (2005). Indisciplina y violencia escolar. Insituto Alcantino de Cultura Juan Gil-Albert.