MI EXPERIENCIA EN LA INVESTIGACIÓN
Laura Elizabeth Trujillo Tuz
Hoy en día puedo decir, gracias a mi formación académica, que la Investigación Educativa es una disciplina que ha tomado gran relevancia e importancia en los últimos años, pues hay una gran necesidad de mejorar la educación y encontrar soluciones a los problemas que enfrentan los estudiantes, los docentes y la sociedad en general, por lo que se ha convertido en la principal motivación para adentrarse a ella y que cada día más profesionales de la educación se dediquen a realizar investigación.
Mi experiencia en la investigación educativa comenzó al ingresar a la Universidad Pedagógica del Estado de Sinaloa. Antes no podría ni haber definido qué es, e incluso pensaba que la investigación únicamente se realizaba en el campo de la medicina. Pero al encontrarme en mi universidad con ella se convirtió en un desafío personal y sobre la marcha ha sido sumamente enriquecedora para mi formación académica y también en mi vida personal.
Como estudiante de la Licenciatura en Pedagogía he cursado desde el primer semestre asignaturas que están estrechamente ligadas con la investigación educativa, y esto me ha permitido conocer de manera teórica los procesos de la investigación, así como enfoques y aspectos relevantes sobre el origen y la evolución de la investigación educativa. Sin embargo, he tenido la oportunidad de participar en programas extracurriculares que nos ofrece la universidad, los cuales me han permitido llevar el proceso de la investigación, cristalizando así todo lo aprendido durante mis clases.
Uno de estos programas es el Semillero de Investigación, que tiene como objeto fomentar, promover y desarrollar la investigación educativa en la Universidad Pedagógica del Estado de Sinaloa. Dentro de este programa, en el cual estuve acompañada por otros estudiantes y dos profesoras que nos guiaron y estuvieron encargadas de nuestro proyecto, tuve un acercamiento más real con el campo y obtuve valiosas herramientas para poder llevar a cabo mi propia investigación.
Fue un año exhaustivo de acompañamiento y reuniones de trabajo, en el cual trabajamos en equipo y pudimos concluir nuestra investigación. Después de esa experiencia me he quedado con habilidades y conocimientos muy útiles para mi carrera y mi formación profesional, además de que puedo decir que me permitió contribuir con mi granito de arena al mejoramiento de la educación y, por lo tanto, al crecimiento y desarrollo de las personas en nuestra sociedad.
Este primer acercamiento a la práctica fue mi parteaguas para interesarme aún más en la investigación educativa, pues a raíz de ello noté una diferencia en mi forma de analizar la realidad, en mi reflexión y en mi destreza o habilidad para construir mi conocimiento. Decidí entonces aprovechar los espacios o programas para el desarrollo de la investigación educativa que me ofrecieran en mi Universidad, y fue cuando se presentó la oportunidad de ingresar al Verano de Investigación Científica y Tecnológica del Pacifico, mejor conocido como Programa Delfín.
El Programa Delfín te permite realizar, junto con otros estudiantes y un profesor asesor, un proyecto de investigación, y lo más emocionante es que puedes realizar tu estancia fuera de tu ciudad, estado o incluso país. Es una experiencia que permite, además de la investigación, crear lazos personales y acercarte a otras culturas, a otros conocimientos y pensamientos, ampliar tu capital cultural y concluir esta gran experiencia en un Congreso Internacional.
Me hubiera encantado irme a vivir lejos durante esta gran experiencia y conocer otros lugares; sin embargo, por motivos personales, realicé mi estancia en mi ciudad, Culiacán, Sinaloa, y decidí guiar mi elección por el tema del proyecto que más me interesara: ¨La inteligencia emocional y su relación con la responsabilidad del docente en el proceso de enseñanza-aprendizaje¨ es el nombre del proyecto de Investigación, mi asesora es la M. C. Silvia Aidé Castro Angulo, docente de la Universidad Autónoma de Occidente, institución donde llevé a cabo mi estancia.
Cuando ingresé al programa escuché comentarios mayormente negativos, pues serían siete semanas de mis vacaciones en las que, en lugar de descansar, estaría trabajando en este proyecto, lo cual por cierto no me desalentó, pues sé por experiencia propia que todo lo bueno requiere de sacrificio, pero sobre todo merece satisfacción, y así fue, pues me permitió concluir este proyecto con una muy grata y enriquecedora experiencia en Nuevo Vallarta, donde se llevó a cabo el Congreso Internacional del XXVIII Verano de Investigación Científica y Tecnológica del Pacífico.
Hay lugares en los que uno se siente orgulloso de estar y sin duda este es uno de esos lugares, pues convergen personas de todo el continente americano, como Estados Unidos, México, Costa Rica, Perú, Colombia, entre otros. El resultado es entender que el acceso a diferentes culturas, pensamientos, preocupaciones e intereses te abren la mente a nuevos horizontes, por lo que la experiencia que se vive dentro de este tipo de eventos debe poder vivirla cualquier estudiante, pues incluso fomenta la autoconfianza, al saber que puedes lograr lo que te propongas y, sobre todo, te permite un acercamiento a los conocimientos que genera la investigación.
Es necesario dejar atrás el pensamiento de que un investigador es aquella persona con bata blanca dentro de un laboratorio, pues cualquier persona con interés y dedicación la puede llevar a cabo. Y sobre todo tener en cuenta que la investigación puede estar en todos los ámbitos de la vida, por lo que es pertinente adoptar un pensamiento científico para dar solución a las distintas problemáticas con las que convivimos día a día.